Armó un revuelo en territorio español que centró la atención de la prensa y el debate político durante un mes. Costó un dineral a las arcas del Estado Español y ocupó el tiempo de no pocos altos cargos y funcionarios. Dio pie a que los oportunistas se subieran al carro y chuparan primeros planos y cámara.
Hasta entonces, la opinión pública española en su gran mayoría ni sabía nada de ella ni había escuchado hablar de ella. Y hoy, seguimos sin saber demasiado de quién es Aminatou Haidar, aparte de que hizo una huelga de hambre reivindicando el derecho de autodeterminación del Pueblo Saharaui.
Vaya mi apoyo por ese pueblo que lleva esperando tres décadas para poder ejercer un derecho de todo ser humano, sometidos a esa larga travesía que pasa por un organismo, las Naciones Unidas, cada vez menos capaz de ser árbitro en las disputas internacionales.
Pero escribo sobre Aminatou Haidar porque quiero que alguien me responda a las lagunas en la información que tengo, más allá del sensacionalismo, oportunismo y la demagogia que he escuchado, leído y visto en los medios en los días de su sonada huelga de hambre.
¿Quién es Aminatou Haidar? ¿Dónde ha nacido? ¿Qué intereses hay tras su activismo?
¿Nació en Tata, Marruecos en 1966 o en El Aaiún español en 1967?
¿Es activista por principios a favor del Pueblo Saharaui o ejerce el activismo con la bandera del Frente Polisario y los intereses de Algeria?
¿Por qué partió Aminatou Haidar de Gran Canaria el 13 de noviembre acompañado de los periodistas españoles, Pedro Barbadillo y Pedro Guillén, hacia El Aaiún? ¿De dónde venía la activista antes de llegar al territorio español canario? ¿Había una estrategia premeditada para provocar un incidente internacional justo después de que recibiera el 20 de octubre el premio Civil Courage Prize de la Train Foundation norteamericana?
¿Por qué goza de una tarjeta de residencia española? ¿Qué uso le da a ese status de residente? ¿Se sirve de la atención de servicios sanitarios españoles a pesar que muestre desprecio por la autoridad soberana española? ¿Qué otros beneficios tiene en territorio español que no se hayan desvelado en todo ese alboroto?
El Magreb es una zona geográfica con su propia personalidad y compuesto de numerosas tribus nómadas que nunca han tenido territorio estable pero sí entidad tribal. El colonialismo que rigió el destino del mundo entre los siglos XVI al XIX, incluido el español, hizo repartos que en poco han beneficiado la estabilidad de algunas regiones. Allí la principal causa de dos guerras mundiales en el Siglo XX.
Desde el norte de África hasta su zona meridional, las migraciones han creado nuevos núcleos de convivencia que no necesariamente fueran apreciadas por los colonizadores. El problema del Pueblo Saharaui arranca precisamente cuando España abandona por presiones internacionales al moribundo régimen franquista. Y el asunto queda en manos de la ONU y el valedor del Rey Hassán II de Marruecos en aquél instante, los Estados Unidos de América.
Hoy veo opinar a personas jóvenes que no habían nacido en los años ’60 cuando todo aquello ocurrió. ¿Saben lo suficiente de la Historia como para prejuzgar la postura diplomática española en cada momento?
Las relaciones internacionales tienen sus reglas de juego y la custodia de los Derechos Humanos no son exclusivos del Estado Español ni de ningún otro estado democrático, aunque sí hay gobiernos que ejercen mayor dominio sobre los designios del mundo en cual vivimos. Si no, miren como la crisis financiera norteamericana nos ha arrastrado a todos al fango en cual nos encontramos.
Aminatou Haidar, como activista, tuvo su momento de gloria pero no es la única que exige los derechos de un pueblo ni abandera en exclusiva los Derechos Humanos. Hay casos más flagrantes de violación en estados más poblados.
Habiendo ejercido la diplomacia, en no pocas ocasiones me vi involucrado en situaciones que personalmente me disgustaban pero que en el ejercicio de mis funciones debía cumplir por el bien del estado a cual representaba.
Hasta que no sepa los motivos reales que esconde esta activista en su reciente acto de huelga de hambre en suelo español, no pienso entregarle un cheque en blanco avalando su gesto como lo más beneficioso para la causa saharaui. Las preguntas que siguen sin responder en mi mente me hacen dudar del supuesto altruismo de sus actos y hasta de la veracidad neta de la huelga de hambre.
Violaciones de Derechos Humanos hay muchas y las causas en favor de pueblos avasallados numerosas, con mayor envergadura de injusticia prolongada a millones de seres humanos en todos los continentes, en Europa sin ir más lejos. El caso del Pueblo Saharaui no es el único que las Naciones Unidas ha sido incapaz de resolver ni es el caso más singular de abuso del poderoso.
He vivido y ejercido profesionalmente en Marruecos, también viajando frecuentemente a El Aaiún. Conozco de primera mano la idiosincrasia de estos pueblos y sus formas de comunicar e interpretar la convivencia. Hay cierto misticismo cínico que suele envolver los actos de un magrebí que no es fácilmente comprensible para un occidental. Prudencia con dar por bueno la palabra de aquél que nunca se compromete ni lo dice todo. Más aún cuando no muestra agradecimiento a alguien que le presta auxilio.
¿Quién es Aminatou Haidar de verdad? ¿Activista saharaui, ciudadana marroquí o madre y ser humano de a pie?
Hoy, está en su casa de El Aaiún. Dice estar retenida. En España, se le brindó una oportunidad para poder seguir expresándose en libertad sobre sus reivindicaciones. Hasta se le ofreció ciudadanía exprés. Lo rechazó todo.
¿Quiere con su situación actual en El Aaiún seguir siendo noticia?
Debe tener sus prioridades. Según sea el orden de prioridades y su objetivo, así se le podrá valorar en sus actos.
Mientras haya tantos puntos oscuros en la secuencia de incidentes y que no lo vea transparentemente lo que pretende esta señora activista desde su juventud, no puedo darle a ciegas mi voto de confianza.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Experto en Relaciones Internacionales
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